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2/27/2006 Conversación; sueños
Después de un agotador día, las dos chicas se tumbaron en sus respectivas camas, dispuestas a dormir ya, pues al día siguiente una de ellas debía levantarse pronto paran ir a trabajar. La muchacha de mirada azul grisácea estiró la mano para alcanzar el interruptor e instantes después, apagó la luz. A su lado otra chica miraba entrecerrando los ojos la pantalla encendida del móvil para poner la alarma a las 7 de la mañana siguiente. Con cada movimiento de muñeca el sonido de un cascabel inundaba la habitación, y es que aquel día había sustituido llevarlo en el cuello cómo de costumbre, para atárselo junto al brazalete en la mano. Se hizo un leve silencio. Se oyó un cuerpo en movimiento y a continuación una protesta: - ¡No puesto dormirme aún! Tengo los ojos cómo platos... La otra chica rió. Aquél día parecía que reírse estaba en el orden del día- cosa que ella había llamado histerismo del momento, tras unos acontecimientos desafortunados-. Cogió la almohada entre sus brazos y observó el contorno de la figura de su amiga, que parecía hacer otro tanto. - Mmmm.. Bueno... Oye, ya que estamos de confesiones, dime algún sueño que tengas. La chica de ojos azul grisáceos titubeó un “sueños...” casi imperceptible, y luego, tras un instante de reflexión, respondió: - Supongo que cómo todos... Casarme, tener hijos, una casa y un marido que me quiera. La otra chica calló. Esperaba algún otro no tan realista, no tan predecible. - ¿Y ya está? - Yo con esto sería feliz. ¿Y tú? Sus miradas parecieron cruzarse en la penumbra. La chica sostenía el móvil entre las manos mientras buscaba la respuesta en la penumbra. - Es que... Bueno yo... - se paró. Tenía la manía de empezar las frase sin cersionarse de cómo las iba a terminar.- Digamos que mis sueños son menos posibles que los tuyos, que no por ello imposibles... Ahora, el sueño que mantengo con más fuerza y con más ganas, es el de ser escritora. Breve silencio de nuevo. Sabía que para la mente de su amiga aquél era un sueño bastante improbable y lo sabía porque años atrás lo habían compartido. Siguió. - Tengo la necesidad de contar historias. Cada día tengo que escribir algo, porque si no lo hago es cómo si me faltara algo. Quiero escribir, y me da igual que otros lo lean o no, escribo para mi, disfruto. Sé que es este el sueño que quiero realizar... Tener la capacidad de escribir y de transmitir emociones mientras escribo. Hacer erizar la piel, hacer emocionar e incluso llorar. - Bueno... Escribir es algo que siempre puedes hacer- agregó la otra, con diligencia. Pero no era la respuesta que esperaba, aunque bueno, ninguna respuesta entraba dentro de sus posibilidades. Volvió a abrir la boca con avidez. - Es cierto que no tengo el talento ni la fuerza que muchos otros. También es cierto que hay mucha gente que sabe escribir, pero no se trata sólo de saber escribir... No puedo presumir de haber leído lo suficiente, es más, escribía antes incluso de coger este afán irrevocable a la lectura y sé que para llegar algún día a ser una buena escritora, primero debo leer mucho, empaparme de cultura, de vocabulario y de vida. - Jeje... Yo hace tiempo que no escribo. Bueno... Lo típico y para mi, pero desde que dejamos de escribir el libro, no he vuelto a inventarme ninguna historia. - El libro- secundó la otra divertida. El libro había sido una de sus primeras inspiraciones, y con él había consolidado muchas de sus tablas actuales a la hora de escribir.- Sigo guardando los borradores. El tic tac del reloj de pared llenó la habitación. Las dos chicas estaban absortas en sus pensamientos, meditando lo que decir, o quizás meditando lo dicho. La primera muchacha, la que sobresalía por aquella envidiable realidad, fue la primera en volver a hablar: - ¿Y a parte de ese no tienes ninguno más? - Mmm... Hay otro que tengo- repuso, moviéndose levemente.- Pero este me da un poco de miedo. La chica la animo a hablar con un débil “¿cuál?” - Me gustaría coger un par de años e irme a ver mundo... Dar la vuelta al mundo. Pero no yendo de ciudad en ciudad sin pausa ni tregua, no no, me refiero a coger y estar por ejemplo dos meses en Londres, otros dos en Alemania, otros dos en América... ¡Jo! Eso si que me gustaría. Y visitar África o Indonesia, allí dónde las culturas son tan dispares y extraordinarias que me quedara prendada de ellas. ¡Buaah! Sería genial. Aunque no sé si jamás seré capaz de hacerlo. - Eso sí que estaría bien- corroboró la amiga animosamente.- A mi también me gustaría viajar por todo el mundo. Brasil y Egipto ya sabes que son dos lugares que estoy ansiosa por conocer. Pero bueno, eso no es más que tiempo, paciencia y dinero. - Ya... Pero sabes que soy asquerosamente impaciente. Yo quiero hacer cómo ese profesor tuyo de derecho internacional que dices que tienes... Sí el loco ese. Irme un tiempo y no volver hasta terminado el viaje. Aunque seguro que hay algo que me acaba atando aquí y jamás lo haré. - Nunca se sabe... Zanjaron el tema con ese nunca se sabe y siguieron con la búsqueda de sueños. La amiga portadora del cascabel que no dejaba de sonar en toda la noche, incrédula ante el echo de que su amiga no tuviera sueños más irreales, insistió a que ésta se guardaba algún as en la manga. Tras alguna puyita amistosa, ésta accedió a hablar. - Hay otro, pero es imposible. - ¡Bien! Ya no pareceré la única irracional y soñadora aquí. - Bueno, es que es imposible materialmente...- se aclaró la garganta.- A mi me gustaría poder viajar en el tiempo, en la época de la película que hemos visto esta noche. No sé... Los vestidos, las pelucas, el arte, los bailes... ¡Lástima de la poca higiene! Pero por lo demás, es genial. - Hombre, los matrimonios por conveniencia tampoco es que fuera gusto de nadie. Al igual a mi me obligan a casarme con alguien porqué es rico y tiene dinero. - Ya... Pero cómo decían en la serie que me he alquilado de la biblio: se pasa del respeto a la comprensión, de la comprensión al cariño y del cariño al amor. Hay parejas que acababan enamoradas realmente. - ¡Ai! Pero yo quiero amor directamente, antes de la boda- en el caso de que me casara, cosa que realmente no creo que suceda nunca-. No sé. Su amiga rió, agarrando fuertemente la almohada. - Para eso están los amantes jajaja. - ¡Ala! Cómo sabe... - agregó la otra, estirando la mano y dándole una palmadita, haciendo sonar el cascabel por enésima vez.- Yo preferiría casarme directamente con el amante. Rieron divertidas un rato más, hasta que la chica amante de la época medieval volvió a fijar su mirada en la otra y preguntó al fin: - ¿Tú no tienes algún sueño más plausible? - No estoy echa para soñar cosas que vendrán- rió.- Puedo pensarlas, pero no sé... ¿Yo casada? ¿Yo con una familia formal? Ufff... ¡Por dios, qué me da algo! Me parece más excitante la idea de estar soltera, vivir en un piso grande para mi sola y un gato gris que me odie por olvidarme de darle sus friskies. Volvieron a reír. - Pero eso nunca se sabe- argumentó la otra.- Llegará cuando menos te lo esperes. - Si es así... El día que llegue me asustaré mucho. Prefiero perder el tiempo soñando en ser escritora y en viajar... Y bueno, en eso. Pero eso... Es distinto- se irguió.- Me das envidia. Yo aquí aspirando a cosas difíciles y extraordinarias y tu sin embargo con sueños realizables y humildes. Me siento egoísta. - Cada uno mide su felicidad de maneras distintas. Yo con eso sería feliz y estaría bien. - Yo creo que la felicidad no está tanto en el la resolución final sino en el camino que te hayas trazado y en lo agradable y desagradable de ese camino. Nunca sería feliz si rehusara la idea de ser escritora, o de viajar... Prefiero luchar por ella, y disfrutar mientras lo hago, lo que más se lamenta al cabo de los años no es tanto lo que se ha hecho y ha salido mal cómo lo que no se ha hecho y jamás sabrás como termina. - Es cierto, y nosotras dos sabemos muy bien que hemos hecho lo segundo muchas veces. Era cierto. Callaron un breve instante, instante suficiente para que el cascabel sonara más de la cuenta. La chica que lo llevaba en el brazalete se lo quito y le pidió a su amiga la mano, que se la tendió. Al hacerlo esta dejó caer el cascabel en la palma y lo apretó. - ¿Me lo das?- preguntó la otra muchacha, indecisa ante aquel detalle. - Sí- afirmó.- Son mis pensamientos alegres... algún día te explicaré porque. Digamos que se los regalo a la gente que me importa. - Gracias. Aunque no se podían ver, segura que ambas sonrieron. Una podía ser muy racional, la otra una loca soñadora sin sentido común... Pero aún así si había dos personas en el mundo que se entendían ante las diferencias, quizás un ejemplo eran ellas. Y cómo digo a menudo, no es tanto el grado de semejanza o el grado de diferencia cómo lo es el grado de comprensión, además.... Aún no existe nadie que pueda censurar un sueño.
Acontecimientos desafortunados: secuestro ocurrido aquella misma tarde, cuándo al haber dispuesto de un servicio gratuito de autocar, el conductor les ha dicho (más bien gritado) que tenían que entrar por obligación a la discoteca del que era propiedad dicho vehículo. Ambas muchachas afligidas por ello, no tuvieron más opciones que aceptar dentro, más que nada porque de qué poco no salen corriendo los porteros de la disco (me ahorro el nombre del sitio por vergüenza) detrás de ellas ante un intento de escapada... Tras pasearse por el local orgiástico (rodearse de parejas de niñatos-quillos de apenas 15 años no es precisamente plato de gusto de nadie) pensaron que el suplicio ya había sido suficiente y que les podían haber obligado a entrar, pero no a quedarse, así que se dirigieron a la puerta con decisión hasta que el portero- las reconoció, claro- les informó que no podían salir hasta pasada una hora. Una de ellas, con las aletas de la nariz parecidas a las de un tiburón, le preguntó amablemente (jajaja escupiendo más bien) si les estaban tomando el pelo, cuándo este lo negó sin ni siquiera mirarla a la cara. Así que tuvieron que aguantar una hora de pisotones, empujones, manos de niñatos dónde no tocan y demás.Para acabar de rematar, al querer salir se dieron cuenta de que la masa humana acumulada en la salida era tal que un poco más y mueren asfixiadas, pero bueno, después de todo vivieron. Lo siguiente fue perderse y dar vueltas en círculos en las mismas calles, pero bueno, una de ellas sabe que tiene la orientación en el culo, y que su técnica más poderosa para saber dónde dirigirse, a falta de estrella polar, es coger un palo, dejar que caiga y dirigirse en la dirección que marque. Pero después de una hora recorriendo lo que hubieran conseguido en 10 minutos, vivieron. El libro: novela culebrónica que escribieron ambas amigas a lo largo de cuatro años. En ella narraban una historia basaba en una realidad anhelada, totalmente opuesta a la que tenían delante de sus ojos y a la que eran dispuestas.película: Orgullo y prejuicio. (Aconsejable, aunque absténganse aquellos que vomiten ante alardes de ñoñerismos.)eso: sueño tan imposible y platónico que abandona toda posibilidad de verlo accesible, no obstante, no por ello deja de soñar con dicho sueño.Comments (2)
Hoshi
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